Diálogos: el buen uso de los verbos de habla

 

En el ecosistema editorial actual, donde la competencia es feroz y los editores solo apuestan por uno de cada mil manuscritos, la calidad lingüística no es un detalle estético: es una decisión de negocio. Uno de los puntos donde más se evidencia la pericia de un autor —o su falta de oficio— es en la construcción de los diálogos y, concretamente, en el uso de los verbos de habla o 'verba dicendi'.

Como editora y filóloga, lo primero que analizo al evaluar un manuscrito es si el autor domina las herramientas que el español le ofrece para dotar de intención y profundidad a sus escenas. Y, por supuesto, como pilares invisibles que sostienen la arquitectura de una conversación, los verbos de habla son una de estas herramientas. 

En este artículo vamos a analizar el impacto narrativo de estos verbos. Te explicaré qué son y te mostraré, a través de casos prácticos, cómo un simple cambio léxico puede transformar radicalmente la atmósfera de una escena. ¡Vamos a ello!

Representación simbólica de la comunicación: primer plano de una persona escuchando con la mano en la oreja y otra hablando con las manos en la boca, sobre un fondo blanco.

¿Qué son exactamente los verbos de habla ('verba dicendi')?

Los verbos de habla (o "verba dicendi") son aquellos que designan acciones comunicativas —decir, responder, contestar...— o que expresan creencia, reflexión o emoción —pensar, lamentar, suponer...— y que sirven para introducir la voz del personaje, ya sea en estilo directo o indirecto:

  • Estilo directo:
    —Si confío en ti, ¿qué obtendré a cambio?
    —No te arrepentirás —le aseguró Juan.

  • Estilo indirecto:
    Juan lo interrumpió asegurándole que no se arrepentiría si confiaba en él.

Aunque el español posee una riqueza léxica casi inabarcable, muchos autores noveles caen en la "pobreza del decir".  "Decir" tiene la ventaja de ser un verbo de habla genérico: está muy claro que todo lo que se comenta, se explica, se proclama, se argumenta, se asegura o se critica, también se dice, porque se manifiesta verbalmente. Sin embargo, acudir sistemáticamente al verbo "decir" cuando podemos acudir a verbos más concretos es desaprovechar las posibilidades de nuestra lengua y perder, por el camino,  los matices significativos que acercarían mucho más el lector a la realidad que le queríamos transmitir.

Análisis de ejecución: diferentes formas de narrar una misma escena

Para comprender cómo la elección de un verbo transforma un texto en un producto literario competitivo, analicemos este caso con tres ejecuciones distintas:

Variante 1. Decir-Decir-Decir

Los menos de treinta supervivientes se reunieron por la noche en el búnker principal. Después de aquel último asalto,  los nervios estaban crispados y los ánimos sucumbían.

—Esta lucha podrá acabar con nuestras vidas, pero nunca con nuestra dignidad —dijo Baliero.

—La dignidad es un invento de los que no saben aceptar la realidad. En verdad, es de estúpidos que no saben más que perder el tiempo —le dijo Enardo.

—No digas eso. Nuestros padres no hubiesen querido vernos abandonar —dijo Baliero—. No es eso lo que nos enseñaron. Se esforzaron por hacernos fuertes y valientes y nos prepararon para que fuésemos capaces de afrontar la adversidad como auténticos hombres.

En este caso, la escena es  plana. El lector recibe la información, pero no pistas sobre la atmósfera. ¿Es una conversación susurrada o un discurso motivacional ante toda la tropa? La falta de precisión que conlleva el uso del verbo "decir" obliga al lector a un esfuerzo extra, lo que debilita el impacto del texto.

Variante 2. Proclamar-Increpar-Subrayar

Los menos de treinta supervivientes se reunieron por la noche en el búnker principal. Después de aquel último asalto,  los nervios estaban crispados y los ánimos sucumbían.

—Esta lucha podrá acabar con nuestras vidas, pero nunca con nuestra dignidad —proclamó Baliero.

—La dignidad es un invento de los que no saben aceptar la realidad. En verdad, es de estúpidos que no saben más que perder el tiempo —lo increpó  Enardo.

—No digas eso. Nuestros padres no hubiesen querido vernos abandonar —subrayó Baliero—. No es eso lo que nos enseñaron. Se esforzaron por hacernos fuertes y valientes y nos prepararon para que fuésemos capaces de afrontar la adversidad como auténticos hombres.

Aquí, el texto gana valor intelectual. Los verbos, más concretos, nos orientan mucho mejor. "Proclamar" indica un discurso solemne en voz alta, "increpar" nos muestra a un Enardo severo, y "subrayar" indica que Baliero retoma el control con un argumento sólido. Ya podemos visualizar sus expresiones. Los verbos han construido la escena sin necesidad de adjetivos.

Además, colocar el verbo de habla adecuado nos puede ayudar dándonos ideas sobre cómo enriquecer el texto. Así, todavía podemos mejorarlo:

Los menos de treinta supervivientes se reunieron por la noche en el búnker principal. Después de aquel último asalto,  los nervios estaban crispados y los ánimos sucumbían.

—Esta lucha podrá acabar con nuestras vidas, pero nunca con nuestra dignidad —proclamó Baliero con entusiasmo desde lo alto de una mesa.

—La dignidad es un invento de los que no saben aceptar la realidad. En verdad, es de estúpidos que no saben más que perder el tiempo —lo interrumpió Enardo en tono increpante desde la multitud oyente.

—No digas eso. Nuestros padres no hubiesen querido vernos abandonar —subrayó Baliero y, nuevamente dirigiéndose al auditorio y subiendo su tono de voz, añadió—: No es eso lo que nos enseñaron. Se esforzaron por hacernos fuertes y valientes y nos prepararon para que fuésemos capaces de afrontar la adversidad como auténticos hombres.

Ahora la escena es mucho más plástica y visual y, como lectores, nos sentimos mucho más anclados a ella.

Variante 3. Quejarse-Asegurar-Argumentar

Los menos de treinta supervivientes se reunieron por la noche en el búnker principal. Después de aquel último asalto,  los nervios estaban crispados y los ánimos sucumbían.

—Esta lucha podrá acabar con nuestras vidas, pero nunca con nuestra dignidad —se quejó  Baliero.

—La dignidad es un invento de los que no saben aceptar la realidad. En verdad, es de estúpidos que no saben más que perder el tiempo —aseguró Enardo.

—No digas eso, Enardo. Nuestros padres no hubiesen querido vernos abandonar —argumentó Baliero—. No es eso lo que nos enseñaron. Se esforzaron por hacernos fuertes y valientes y nos prepararon para que fuésemos capaces de afrontar la adversidad como auténticos hombres.

En esta variante, el verbo "quejarse" nos informa de que nos encontramos ante una conversación, seguramente privada, ya comenzada. Imaginamos que Baliero y Enardo estaban  hablando y que Enardo acaba de decir que al final todos van a perder la vida. Aquí empezaría una discusión en la que Baliero se quejaría de esta actitud  resignada, intentando convencerlo de que hay que ser positivo. El verbo "asegurar" nos indicaría a continuación que Enardo sigue aferrado a sus ideas y que no se deja convencer, y , ya al final, el verbo "argumentar" indicaría un nuevo intento de Baliero para persuadirle y que cambie de actitud.

A diferencia de la versión decir-decir-decir, en esta hay un importante matiz argumentativo y eso nos hace conscientes del tono general de discusión que ha querido darle el autor.

Mujer joven sonriendo mientras sostiene un libro abierto del que emanan ilustraciones coloridas de viajes y aventuras (globo, barco, delfín), simbolizando la riqueza visual de una historia bien narrada.

En definitiva, es importante tener en cuenta que hacer un buen uso de los verbos de habla nos ayudará a acercar lo máximo posible lo que escribimos con lo que tenemos en mente y a ofrecerle así al lector una visión más rica de la historia tal como la percibimos nosotros.

En busca del equilibrio

Saber utilizar los verbos de habla es una virtud, pero abusar de ellos es un error técnico frecuente. No se trata de buscar un sinónimo complejo para cada intervención; de hecho, forzar un verbo distinto en cada inciso resulta, a ojos de un editor, artificioso y, en ocasiones, incluso ridículo.

Observa este ejemplo de mala praxis:

—Hemos quedado este domingo a las diez de la mañana —informó Jorge.

—Ah, está bien. Pero no sé si podré ir —manifestó Lucía.

—¿Por qué? —preguntó Jorge.

—Porque tengo cosas que hacer y porque últimamente estoy muy cansada —explicó.

—¡Vaya, hombre! ¡Era de esperar! ¡Siempre estás con lo mismo!  —exclamó.

—Bueno, no tengo que darte explicaciones —sentenció.

—Vale, haz lo que te dé la gana —aceptó Jorge.

Este exceso de "etiquetas" interrumpe el ritmo de lectura. Además, si el lector ya sabe quiénes están hablando (en una escena de dos), identificar al hablante en cada frase es una redundancia innecesaria.

Para que un diálogo profesional fluya, lo ideal es optar por una versión equilibrada. En ella, debemos alternar los incisos de habla con incisos de acción y, sobre todo, dejar que el diálogo respire por sí solo cuando la identidad del interlocutor es evidente:

—Hemos quedado este domingo a las diez de la mañana —dijo Jorge.

—Ah, está bien. Pero no sé si podré ir.

—¿Por qué? —Arqueó las cejas, analizando a Lucía e imaginándose lo que venía.

—Porque tengo cosas que hacer y porque últimamente estoy muy cansada.

—¡Vaya, hombre! —exclamó mientras apagaba de mala gana el cigarrillo en el cenicero—. ¡Era de esperar! ¡Siempre estás con lo mismo! 

—Bueno, no tengo que darte explicaciones —sentenció con brusquedad.

—Vale, haz lo que te dé la gana. 

Tampoco hay que caer en el error de usar verbos que resulten poco usuales al lector y no le sean cercanos (por ejemplo, "manifestó Lucía" es artificioso; mejor elige "comentó", "explicó" o incluso "dijo"). En la narrativa moderna, lo más sencillo suele ser lo más eficaz, y lo cierto es que, si no se abusa de él, el verbo “decir” es realmente un verbo muy práctico. Aunque es "invisible", cumple su función sin distraer al lector.

Listado estratégico de verba dicendi

Para ayudarte a enriquecer tus borradores (siempre con medida), aquí tienes un listado de algunos de los verbos de habla en lengua española:

Aclarar
Aconsejar
Adivinar
Admitir
Aducir
Advertir
Afirmar
Alabar
Alegar
Aludir
Amenazar
Amonestar
Anticipar
Anunciar
Aplaudir
Aprobar
Apuntar
Argumentar
Asegurar
Asesorar
Aseverar
Augurar
Autorizar
Avenirse
Aventurar
Avisar
Berrear
Bramar
Burlarse
Celebrar
Censurar
Chillar
Clamar
Comentar
Comunicar
Concretar
Confesar
Confirmar
Consentir
Considerar
Contar
Contestar
Contradecir
Convenir
Corregir
Criticar
Cuchichear
Darse cuenta
Decir
Declarar
Demandar
Describir
Destacar
Enfatizar
Escribir
Especificar
Exclamar
Explicar
Exponer
Expresar
Fantasear
Implorar
Increpar
Indicar
Informar
Insinuar
Insistir
Interrogar
Invitar
Justificar
Lamentar
Leer
Manifestar
Mascullar
Matizar
Mencionar
Murmurar
Musitar
Negar
Notificar
Objetar
Opinar
Pedir
Percatarse
Permitir
Planear
Precisar
Predecir
Pregonar
Preguntar
Presentir
Presumir
Prevenir
Proclamar
Proponer
Protestar
Puntualizar
Quejarse
Querer decir
Ratificar
Recalcar
Recomendar
Reconocer
Recordar
Referir
Reflexionar
Refunfuñar
Regañar
Reiterar
Rememorar
Repetir
Replicar
Reprender
Responder
Revelar
Señalar
Sermonear
Sostener
Subrayar
Sugerir
Suplicar
Suponer
Susurrar
Vociferar

Conclusión

Saber utilizar los verbos de habla es transformar un simple intercambio de frases en una escena mucho más visual y cercana. Es una de las grandes diferencias entre un borrador y un libro preparado para el mercado. Como autor-emprendedor, tu responsabilidad es pulir tu activo —tu manuscrito— hasta que sea irresistible para la industria. La próxima vez que escribas un diálogo, presta atención a los verbos de habla que eliges y a lo que transmiten. Tú tienes la escena en tu mente; haz que el lector pueda visualizarla casi con la misma claridad.