Cómo publicar un libro | Los filtros de selección de las editoriales y los agentes literarios

Enhorabuena. Has puesto el punto final a tu manuscrito. La maratón creativa ha terminado. Ya has registrado la versión definitiva en el Registro de la Propiedad Intelectual y ya cuentas con la seguridad jurídica que esto te otorga. Lo que quieres ahora es conseguir que una editorial convencional te lo publique. ¿Cuáles deben ser tus próximos pasos? Pues bien, tienes dos vías principales:

  • Contactar directamente con las editoriales.  
  • Contactar con un agente literario, que será quien busque la editorial adecuada y te represente. 

Antes de enviarles cualquier e-mail, deberás tomar ciertas precauciones que te explico en esta guía para contactar con editoriales o agentes. Sea como sea, ambos caminos conducen al mismo destino —la publicación—, pero el recorrido y los guardianes que encontrarás en cada uno son diferentes. En este artículo vamos a analizar qué filtros deberá superar tu manuscrito para que puedas verlo publicado tanto en el caso de que contactes directamente con una editorial como en el caso de que prefieras contactar con un agente literario. ¡Vamos a ello!

Varios checks, simbolizando los diferentes filtros que tiene que superar un manuscrito para poder ser publicado.

La propuesta editorial

En primer lugar, es necesario que sepas que nunca debes presentar directamente tu manuscrito, porque ni las editoriales ni las agencias literarias disponen del tiempo necesario para leer todo lo que llega a sus confines. Como ya explico en otros artículos, hacer esto es cometer un error y malgastar oportunidades, porque el rechazo en esos casos es prácticamente ineludible.

El protocolo que se sigue es siempre el mismo: una vez que el autor termina y registra su manuscrito en la Propiedad Intelectual, elabora una propuesta editorial (propuesta de publicación) para hacerla llegar o bien a las editoriales o bien a los agentes literarios. Será la lectura de esta propuesta la que determine si el editor o agente querrá pedirte o no el manuscrito. Por tanto, su elaboración debe estar milimetrada, incluyendo unos contenidos mínimos y siguiendo unos pasos muy concretos

Contactar directamente con las editoriales

Si decides contactar directamente con una editorial enviándole tu propuesta editorial, el editor la evaluará y, si la considera interesante, se pondrá en contacto contigo para que le mandes el manuscrito. A partir de aquí, tu obra se enfrentará a los siguientes filtros:

FILTRO 1: EL PRIMER LECTOR EDITORIAL

El editor encargará un informe de lectura de carácter técnico a un lector editorial, que es, dentro de la editorial, el primer filtro existente, normalmente un asistente del equipo, bastante cansado y muy pendiente de encontrar en la obra el más mínimo desliz para quitársela de encima y pasar a los otros 500 manuscritos que le están esperando sobre la mesa. Vamos, que su trabajo no es enamorarse de tu historia, sino buscar razones para descartarla rápidamente. Es un filtro de calidad técnica.

¿Qué analiza?

Este primer lector analiza el texto, su estructura y los mecanismos que han sido empleados para el desarrollo argumental de la obra.

¿Qué busca?

¡Errores! Mala ortografía, fallos gramaticales y de estilo, incoherencias básicas en la trama, problemas de ritmo o una estructura narrativa débil.

¿Cómo superarlo?

Con profesionalidad. Un manuscrito que ha sido revisado por un corrector de estilo profesional tiene muchísimas más probabilidades de pasar este filtro. El corrector trabaja el texto para asegurarse de que no hay en él errores ni a nivel lingüístico ni en cuanto al formato y al contenido y de que no existe ningún aspecto oscuro que pueda obstaculizar su lectura (quizás te interese leer La importancia de la corrección de estilo). Además, presentar un manuscrito revisado por un profesional demuestra que te tomas tu escritura en serio y que respetas el tiempo de quien te lee.

Unas gafas de lectura reposando sobre un manuscrito, simbolizando el riguroso filtro y la evaluación técnica que realizan las editoriales.

FILTRO 2: EL SEGUNDO LECTOR EDITORIAL

Si el informe de lectura del primer lector editorial es favorable, el manuscrito pasará un segundo filtro y será sometido a la revisión de un segundo lector especializado. Este filtro ya no es solo técnico, sino también y, sobre todo, comercial.

¿Qué analiza?

Este segundo lector analiza la calidad general de la obra, el público al que se dirige y su valor comercial.

¿Qué busca?

Encaje y viabilidad. Busca que la obra sea coherente con la línea y el catálogo editorial de la empresa, que vaya dirigida a un público al que la editorial ya sirve y que exista un mercado para ella. Es la primera evaluación de negocio.

¿Cómo superarlo?

Con investigación. Como explico en el artículo Guía para contactar con editoriales y agentes, es imprescindible que, antes de enviar tu propuesta inicial a la editorial, hayas investigado su catálogo y estés seguro de que tu manuscrito tiene un lugar lógico en alguna de sus colecciones. 

Una mujer con una lupa investigando por Internet delante de su pc, simbolizando el análisis que el autor debe hacer de editoriales y agencias para asegurarse de que su obra tendrá un sitio en su catálogo.

FILTRO 3: EL EDITOR DE MESA

En caso de que el manuscrito sea valorado positivamente, pasará un tercer filtro: el editor lo leerá personalmente.

¿Qué analiza?

El editor analiza lo mismo que han analizado los dos lectores editoriales:

  • El texto, su estructura y los mecanismos que han sido empleados para el desarrollo argumental de la obra.
  • El público al que se dirige la obra y su valor comercial.

¿Qué busca?

Confirmar el valor y calidad general de la obra y su adecuación al mercado. 

¿Cómo superarlo?

Aquí ya has hecho los deberes. Las cartas están echadas y ya no depende de ti.  

Editor frente al ordenador, leyendo y evaluando la calidad y el valor comercial de un manuscrito.

FILTRO 4: EL COMITÉ EDITORIAL

Si el editor de mesa cree en tu obra, se convertirá en su defensor interno y la presentará ante el comité editorial. Este es el filtro definitivo, una junta en la que los directores de los distintos departamentos (editorial, marketing, ventas...) van a deliberar sobre si tu manuscrito se debe o no publicar.

¿Qué analiza?

Si la casa editora ya ha publicado obras parecidas, el comité analizará cuál fue su respuesta comercial. Además, en caso de que no se trate de tu primera obra y ya hayas publicado con anterioridad, tendrá en cuenta también tu historial de ventas. Asimismo, valorará tu perfil como autor (si te mueves bien por tu cuenta, si eres activo y funcionas en las redes, si puedes aportar medios propios de promoción...) y el potencial retorno de la inversión, y analizará el calendario de novedades y la fecha en la que mejor podría encajar el lanzamiento de la obra.

¿Qué busca?

Un consenso de negocio. Simple y claro. 

¿Cómo superarlo?

En este punto, el trabajo ya está hecho. Una propuesta editorial sólida y un manuscrito de calidad son los argumentos que tu editor usará para defenderte. Si el comité da el visto bueno, el editor contactará contigo para hacerte una oferta y ponerse de acuerdo para firmar un contrato de edición.

Comité editorial debatiendo si debe publicarse o no un manuscrito.

Contactar con un agente literario

Si te diriges a un agente literario en vez de directamente a una editorial, el proceso será muy parecido. Si la propuesta editorial de la obra le resulta interesante, el agente te solicitará el manuscrito. Después, encargará a un lector de confianza un informe de lectura. Si este es positivo, él mismo leerá la obra. En caso de que la considere susceptible de ser comercializada, firmará contigo un contrato de representación literaria, te solicitará los cambios que crea pertinentes y elaborará una lista de las empresas editoras en cuyo catálogo mejor podría encajar la obra. Después, contactará directamente con ellas para "venderles" el manuscrito. Y si logra captar su interés, se lo mandará para que puedan leerlo.

La diferencia es que recibir un manuscrito por parte de un agente ya es, para las empresas editoras, un aval de calidad. Saben que la obra ya ha pasado un exigente filtro profesional externo, y eso les simplifica a ellas el proceso (de hecho, existen editoriales que no aceptan manuscritos no solicitados o que no les lleguen de la mano de un agente literario). Es fácil entonces que, dentro de la editorial, la obra ya no pase por el filtro de los lectores editoriales y sea directamente leída por el editor. 

El resto del proceso es el mismo. Si la editorial acepta publicar tu obra, el editor lo notificará a tu agente y tu agente a ti, y los tres asistiréis para firmar el contrato de edición. 

En caso de que haya más de una editorial interesada en publicar tu obra, el agente organizará una subasta editorial, asegurando las mejores condiciones para ti: mayor anticipo, mejores regalías... 

En resumen, ir de la mano de un agente no te garantiza la publicación, pero te da un acceso preferente y profesional al corazón de la industria.

Infografía que compara el camino de un manuscrito hasta la publicación, mostrando el proceso a través de una editorial frente al proceso con un agente literario.

Conclusión

Como has visto, publicar en una editorial tradicional no es una cuestión de suerte, sino de estrategia. Cada filtro que tu manuscrito debe superar está diseñado para responder una pregunta concreta, ya sea técnica, comercial o de negocio. Así pues, tu trabajo como autor profesional no termina al escribir la última palabra de tu novela; empieza ahí.

Al pulir tu manuscrito hasta la extenuación, elegir con inteligencia a quién te diriges y preparar una propuesta sólida, estás presentando un proyecto profesional y demostrando que entiendes y respetas la industria en la que quieres entrar. Y esa es, a menudo, la diferencia entre una puerta que se cierra y una que se abre de par en par.