La palabra corrección proviene del latín corrigere, que significa "erguir lo torcido", o sea, enderezarlo, enmendarlo, reformarlo. Corrector es, por tanto, el que enmienda, reforma y perfecciona cualquier cosa.
Ya en el ámbito de la creación textual, se habla del corrector y del corrector de estilo para referirse al corrector de textos originales. Su función —contrariamente a lo que su nombre pueda inducir a pensar— no es la de corregir algo tan personal y particular como es el estilo de alguien, sino la de velar por la inteligibilidad del texto tanto a nivel formal como de contenido, enmendando possibles erratas gramaticales y lingüísticas, desechando las incongruencias que existan y, sin tergiversar nunca el mensaje y respetando siempre la voz original, interviniendo en busca de su claridad y precisión.